Lanzarote: Reserva de la Biosfera

Reserva de la Biosfera” es una de esas palabras que escuchamos a menudo, pero de la cual no conocemos a fondo el significado. Suena bien, muy verde y muy importante. Pero… ¿sabemos realmente qué significa?

Hoy quiero contarte qué hay detrás de este título que lleva Lanzarote con orgullo desde 1993. Y por qué es mucho más que una etiqueta bonita.

Las Reservas de la Biosfera son territorios reconocidos por la UNESCO como modelos de sostenibilidad. Es decir, lugares donde se intenta que la conservación de la naturaleza, el desarrollo económico y el bienestar de las personas convivan en armonía. La idea es sencilla pero poderosa: vivir bien sin destruir lo que nos rodea.

calas y pisicnas naturales en Lanzarote. Motivos para reconecer la isla como Reserva de la biosfera

Este programa nació en 1971 dentro del marco del Programa MAB (Man and the Biosphere) de la UNESCO. Desde entonces, más de 700 lugares en todo el mundo han sido designados como Reservas de la Biosfera. Todos ellos comparten un mismo objetivo: demostrar que es posible habitar el planeta de forma responsable.

Ser Reserva de la Biosfera no significa convertirse en un museo natural ni en un parque temático. Al contrario: se trata de vivir, trabajar, producir, consumir y desplazarse… pero de forma sostenible. Por eso, estas reservas suelen dividirse en tres zonas:

  • Una zona núcleo, donde se protege estrictamente la biodiversidad.
  • Una zona tampón, donde se permite la investigación, la educación y ciertas actividades sostenibles.
  • Una zona de transición, donde vive la mayor parte de la población y se promueve un desarrollo económico respetuoso con el medio.

Es un modelo flexible, que se adapta a cada lugar y a su gente. Porque no hay sostenibilidad real sin implicación local.

En 1993, Lanzarote fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Lo fue por su paisaje volcánico excepcional, por su biodiversidad única adaptada a un medio seco y difícil, y también —y esto es clave— por el modo en que sus habitantes habían sabido convivir con ese entorno durante siglos.

Se reconoció el esfuerzo colectivo de una sociedad que cultivaba la tierra con técnicas tradicionales, que construía con materiales locales, y que supo frenar a tiempo un modelo de desarrollo turístico descontrolado. La figura de César Manrique fue clave en este proceso: su visión de una isla en equilibrio entre arte, naturaleza y sostenibilidad fue parte del expediente que se presentó ante la UNESCO.

cultivos tradicionales entre rofe en Lanzarote. Viñedos heroicos. Reserva de la biosfera de Lanzarote

Desde entonces, Lanzarote trabaja por mantener vivo ese compromiso. El Cabildo Insular coordina acciones a través de la Oficina de la Reserva de la Biosfera, con proyectos que van desde la agricultura ecológica hasta la participación ciudadana, pasando por la educación ambiental, el voluntariado o la economía circular.

Ser Reserva de la Biosfera es un honor, sí, pero también una responsabilidad.

Nos toca a todos —instituciones, empresas, visitantes, residentes— decidir si queremos estar a la altura de ese reconocimiento. En mi caso, he decidido dar un paso más y formarme como informadora de la Reserva de la Biosfera. Porque creo que conocer lo que tenemos es el primer paso para cuidarlo.

Y tú, ¿sabías lo que significaba este título? ¿Qué te gustaría que mejorara Lanzarote para estar más cerca de ese ideal de sostenibilidad.


Descubre más desde Ecolandlovers

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Ecolandlovers

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo