Llegan los cruceros: empieza la nueva temporada
Los cruceros en Lanzarote: empieza la temporada alta
Llegan los cruceros en Lanzarote, y en Canarias.
Como en cada temporada empiezan las preguntas, las dudas y las reflexiones sobre este modelo de turismo y muchos demonizan a los cruceros por su poca sostenibilidad.
Yo personalmente me encuentro en una encrucijada; por un lado me alegro de que lleguen los cruceros porque esto para mí es sinónimo de más trabajo, pero por el otro lado voy conociendo de cerca también los aspectos negativos de este modelo de turismo.
En el post de hoy quiero compartir mis reflexiones y analizar los diferentes aspectos de este modelo de turismo.

El impacto económico del turismo de cruceros en Lanzarote
El impacto económico que generan los cruceros es indiscutible, aunque hay que matizar algunos aspectos.
Cada vez que llega un crucero a la isla, hay ya (mínimo) unos 20 grupos de turistas listos para descubrir alguna zona de Lanzarote. Cada grupo es acompañado por un guía de turismo habilitado y se mueve en guagua. Así que el colectivo de los guías y las empresas de transporte son los primeros beneficiarios de los cruceros. Somos la cara visible, ya que para que una excursión pueda salir adelante hay que organizar el itinerario, las visitas y así hay una gran operativa de intermediación turística detrás.
Intermediadores, centros turísticos, pequeñas tiendas locales, bodegas, restaurantes son otros beneficiarios de estos turistas.
Y aquí llega el matiz muy importante. El impacto económico no es igual para todos. Los turistas reservan las excursiones pero luego su gasto en destino se reduce al mínimo; son solamente las bodegas o los restaurantes que entran dentro de los itinerarios ofrecidos por los intermediarios los que se benefician de las llegadas de estos cruceristas.
Cuando llega un crucero suelo acompañar a grupos de senderistas y, después de la caminata, siempre hago una parada en el pueblo más cercano para así dar la posibilidad a los caminantes de tomar algo en algún pequeño bar o restaurante del pueblo. Confieso que a menudo consumen poco o casi nada, por que – dicen – no llevan dinero con ellos ya que «iban a caminar». Eso refleja que el turista de crucero por lo general (y siempre hay excepciones) no suele gastar más allá de lo que ha contratado a través de la naviera.
Es indudable que haya un impacto económico tras la llegada de un crucero a la isla, pero también es cierto que el gasto en destino del propio crucerista es el mínimo posible.
La promoción del destino
Si hay que destacar algo positivo del turismo de cruceros en Lanzarote esto es la promoción turística del destino.
Cada vez más turistas comentan que la primera vez que visitaron Lanzarote fue durante un crucero; en esa ocasión quedaron impactados por los paisajes de la isla y decidieron volver en una segunda ocasión, con más tiempo para descubrir Lanzarote.
Y para hacer un poco de promoción personal, es innegable en este sentido el rol de los guías de turismo en la promoción del destino, así como el papel que juega cada uno de los agentes involucrados durante una excursión: el transporte, el personal que atiende en los comercios y en la restauración, la calidad de la oferta gastronómica, la limpieza en general de la isla, la amabilidad de quienes recibimos a miles de turistas en la isla. Todo esto es importantísimo a la hora de mostrar la imagen de un destino que ama al turista y que al mismo tiempo le quiere enseñar cómo disfrutar y respetar el destino que está visitando.
La interacción entre visitante y anfitrión es fundamental para evitar el fenómeno de la turismofobia. Por un lado el visitante debe entender, conocer y respetar la cultura y las costumbres del destino que visita, por el otro los anfitriones deben mostrar, enseñar y explicar sus costumbres, sus hábitos y su cultura. Solamente el conocimiento reciproco ayudará a establecer una relación cordial y duradera entre el destino y quien lo visita.
(In)-Sostenibilidad de los cruceros
Y aquí llega la parte más dolorosa del turismo de cruceros: la sostenibilidad de este modelo turístico.
La (in)sostenibilidad desde el punto de vista económico ya la hemos vista en el primer aspecto que he analizado en este artículo. Ahora voy a poner el foco en la parte medio-ambiental.
Es cierto que casi todas las compañías han hecho, o están haciendo, grandes avances en la reducción de la huella de carbono de los cruceros como medio de transporte. Pero hay otra cuestión inevitable relacionada con este medio de transporte, y es la carga ejercitada en el destino por los viajeros de un crucero.
Millones de personas bajan del barco y se quedan durante unas horas en tierra, masificando (inevitablemente) la zona que visitan. Y en un destino como Lanzarote, este aspecto se intensifica creando situaciones de incomodidad a todos: habitantes, turistas alojados en hoteles, comercios, y a todos los agentes directamente involucrados y a los mismos viajeros que llegan en crucero. Es imposible disfrutar de un lugar cuando hay mucha gente en ese mismo espacio.
Es una situación evitable, pero que requiere de mucha voluntad y de un gran trabajo conjunto entre administraciones responsables, intermediarios, compañías de cruceros y agentes locales. Hay que buscar, y de forma urgente, una solución al problema, y el primer paso a dar es un estudio de la capacidad de carga del destino Lanzarote. Una vez realizado un estudio serio y completo, habrá que tomar medidas (aunque no gusten a todos) para reducir el número de turistas y viajeros en la isla.
Reducir no es eliminar, porque menor cantidad es sinónimo de mayor calidad
Mi papel en todo esto
Y en el pequeño espacio que ocupo dentro de la gran maquinaria que se pone en marcha en la isla cuando llega un crucero, siempre intento acompañar a grupos reducidos (no siempre lo consigo, porque no depende de mi la organización de estos grupos), y siempre en los lugares menos concurridos, para que la experiencia del turista sea la mejor posible.
