Geodiversidad en Lanzarote

La geodiversidad es la variedad de formas, materiales y procesos geológicos que conforman la superficie de la Tierra.

Hablamos de volcanes, dunas, acantilados, playas, cuevas, coladas de lava… Cada relieve y cada roca es testimonio de millones de años de evolución natural.

En islas volcánicas como Lanzarote, la geodiversidad no es un concepto abstracto: es parte de la vida cotidiana, del paisaje que nos rodea y de la manera en que habitamos este territorio.

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La geodiversidad de la isla ha dado origen a ecosistemas singulares, donde la vida se adapta a condiciones extremas:

  • Volcanes y malpaíses . Terrenos jóvenes, porosos, que acogen líquenes, tabaibas y especies endémicas. En las coladas más recientes, en las del Parque Nacional del Timanfaya o del Parque Natural de Los Volcanes, la erosión de los líquenes aún no ha terminado y por eso el paisaje parece desertico. Pero no lo es. Hay infinidades de pequeños invertebrados que se nutren de esos líquenes, y aquí nidifican aves como el Halcón Eleonor o el guirre. En las coladas más antiguas, en el norte de la isla, ya vemos más vegetación, sobre todo en el Malpais de La Corona donde los tabaibales ya son parte del paisaje.
  • La Geria → Un paisaje agrícola único en el mundo, donde la ceniza volcánica se convierte en aliada para cultivar vid. Aquí podemos encontrar algún cernícalo y, más cerca de Masdache, algún conejo.
  • Costa y charcones → Formaciones basálticas que crean hábitats para crustáceos, aves marinas y flora litoral. Los cangrejos rojos viven en el litoral del Paruqe Nacional o en la zona costera meridional de Los Charcones.
  • Cuevas volcánicas (Jameos del Agua, Cueva de los Verdes) → Ecosistemas subterráneos frágiles, con especies únicas como el cangrejo ciego, el jameito, símbolo natural de la isla junto con la tabaiba dulce.
  • Acantilados y riscos del norte. Hogar de aves marinas y miradores naturales que muestran la historia geológica de la isla.

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La geodiversidad no es solo un valor científico. Es también un recurso educativo, cultural y turístico. Protege la biodiversidad, porque sin suelo ni relieve no existiría vida. Y en Lanzarote, nos recuerda la necesidad de convivir con un territorio delicado, que debemos disfrutar sin deteriorar.

El Día de la Geodiversidad, cada 6 de octubre, invita a reflexionar sobre el suelo que pisamos y su cuidado. En Lanzarote, cada sendero refleja la fuerza de la Tierra y la capacidad humana de adaptación al entorno.

Celebrar la geodiversidad es, en realidad, celebrar nuestra conexión más profunda con la isla.


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